Un día mas te levantas, te lavas la cara, te miras al espejo y dices… ¿que tocará hoy?.
Repites la misma rutina de cada día y te diriges a clase. Es lunes y a pesar de que todos estamos amargados, haces el examen de contabilidad que no sabes ni como te ha salido, y la mañana transcurre como habitualmente.
Llegas a casa, comes y llamas a tu novio, que te dice 4 tonterías y te ries, y te vas a echar la siesta, que a pesar de que sea lunes y pienses en toda la semana que te espera de examenes, lo intentas llevar todo de la mejor manera posible y todo gracias a él, la persona que te hace feliz y que hace que sonrias cada vez que piensas en él.
Te despiertas con ganas de matar toda esa energía y ánimos que te transmitió, y te pones frente al libro. Después de un rato, decides chatear para despejarte un poco, como excepción, te metes en la cuenta de tu novio. Es algo que no deberías hacer, pero lo haces, y ves algo raro, descubres un mensaje en el que al leerlo se te acelera el corazón, te tiembla la voz y se te saltan las lágrimas “Gracias por el día de ayer, fue algo mágico y me hizo recordar muy buenos momentos”. Se te cae el mundo a los pies, intentas reaccionar pero tu mirada se ha quedado clavada en ese mensaje, y pasados 2 minutos, rompes a llorar y le llamas, le cuentas todo y él te lo confirma, tú solo dices una cosa: “ No quiero volver a saber nada de ti”
Ahora todo tu día ha cambiado, lo que había pintado ser una tarde intensiva de estudio, se transforma en una tarde de llantina, intentas relajarte y estudiar un poco, pero es imposible. Llega la noche, son las 12:10, la hora establecida en la que todos los días en mi móvil se veía “Héctor llamando”, pero hoy no es igual. Pasado un rato te llama un par de veces y decides cogerlo, te pide perdón 1000 veces, aunque sabe que no servirá de mucho, tú no dices nada, sólo escuchas, respiras hondo, y aunque lo intentas evitar, rompes a llorar cuando te recuerda cada momento vivido, cada momento mágico, increíble, inolvidable y que ahora sabes que ya no se volverá a repetir.
Al día siguiente llegas a clase, te entregan el examen, pones el nombre y te sales a tomar el aire, te encuentras mal. Todo el mundo nota que te pasa algo, y al final acabas contándolo y una vez más llorando. Llegas a casa, no tienes ganas de comer, hoy ya no le llamas,y te metes en la cama pero no consigues coinciliar el sueño.
Por la tarde te llama y te dice que te sigue queriendo que te lo va a demostrar. Tú no sabes ni lo que quieres, pero si es verdad lo que dice, que lo haga.
Ha pasado una semana, y sólo has visto un par de cosas que lo demuestran, pero eso no es suficiente.
Él insiste en querer demostrártelo, pero poco a poco se va agotando el tiempo y la paciencia, sólo queda esperar y dejar pasar los días.
Ahora te levantas cada mañana soñando que hoy va a ser el día en que se va a dar cuenta de todo lo que ha perdido, ha perdido una persona que le ha querido más que a su vida, que ha dado la vida por él, que se dejó la piel luchando por su amor y que hoy todo eso ya da igual, tantos momentos vividos y quedados por vivir, un sueño hecho realidad, pero lo que no sabe es que ha roto un corazón lleno de ilusión, un corazón en que sólo había un nombre, un corazón que hoy está roto en pedazos
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